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FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS

Tema CEAP
Iglesia Misión Carismática al Mundo
Marzo 31 de 2020

Introducción:

Dios no es el creador de las plagas.
Cuando Dios creo el paraíso todo lo hizo bueno.
Todo lo hizo bueno en su tiempo.

Apocalipsis 3:11 “He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.”

El ser humano fue arrojado del paraíso, Satanás aprovecho esta coyuntura para crear los virus y las bacterias nocivas que destruyen el cuerpo.

El virus este no es ninguna bendición como lo acaban de predicar algunos.

A este virus no le debemos agradecer nada. Algunos dicen que gracias a él ya estamos viviendo en familia eso es falso.

Algunos dicen que gracias a este virus la limpieza de los aires y el medio ambiente está mejorando, eso es falso.

Algunos dicen que este virus va a golpear a los ricos para que sean más dadivosos con los pobres, esto no es verdad.

En cierta ocasión un escorpión quería cruzar un lago y le pidió el favor a la tortuga que lo transportara. La tortuga le dice que no lo puede hacer ya que hacerle un favor a un escorpión es un riego.

El escorpión le dice; tranquila mi tortuga, quiero ser tu amigo. Yo no te voy hacer daño, ¿Cómo se te ocurre que te voy a pagar mal el favor, que me harías transportándome a través del lago rumbo al otro lado? La tortuga accede después de tanto ruego y cuando llegan al otro lado del lago el escorpión ponzoñoso le inserta en la base de la nuca el aguijón para matarla. La tortuga muriendo le dice, ¿Por qué me hiciste esto escorpión, yo no te hice ningún daño? te hice un favor de transportarte, dijiste que eras mi amigo. El escorpión a tiempo de enterrar más el aguijón, le dice; es que yo no lo puedo evitar, es mi naturaleza soy esencialmente malo y no puedo cambiar.

No hay nada bueno en Satanás, así como no hay nada malo en Dios, el enemigo no puede crear nada bueno, y ni nada bueno puede salir de este ataque viral mundial.

La plaga en el desierto:

Números 16:46-47 “Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon incienso, y ve pronto a la congregación, y haz expiación por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehová; la mortandad ha comenzado. Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación; y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo; y él puso incienso, e hizo expiación por el pueblo”

1 Moisés le dijo a Aarón que hiciera expiación.

Expiación significa quitar la culpa a través de un tercero.

Cuando Jesucristo fue a la cruz, fe el tercero que quito l culta para lograr paz entre nosotros y el Padre Celestial.

Hebreos 9:22 “Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.”

Dice que sin derramamiento de sangre no se hace expiación.

Ahora bien la sangre de Cristo tiene dos aplicaciones, una interna y otra externa. La interna es expiación y limpieza del pecado. Pero la segunda aplicación tiene que ver con la marca externa en el cristiano. Estamos marcados con la sangre de Cristo. Cuando el virus ve a un cristiano marcado con la sangre, pasa derecho.

Cuando vino una plaga sobre Egipto Dios instituyo esta ordenanza para que la plaga no tocara la casa de los israelitas.

Porque Jehová pasara hiriendo a los egipcios, cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes pasara Jehová aquella puerta y no dejara entrar al heridor en nuestras casas.

Éxodo 12:23 “Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir.”

Hace 40 años yo era uno de los predicadores de un retiro espiritual de una iglesia grande en Santa Cruz de la Sierra a los pocos días se convirtió un español y resulto que era uno de los brujo más importantes de España, se convirtió porque cuando quiso atracarnos a través de un viaje astral, él dice que rebotaba en una carpa roja y descubrimos que era la sangre de Cristo.

Él dijo si algo hay más poderoso que puede derrotar mi viaje astral puede entonces yo quiero irme con el más poderoso y así acepto a Cristo como Señor y Salvador.

El testimonio del predicador australiano John Lake.

En la peste bubónica en Sudáfrica, nadie quería enterrar a los muertos, pero él se ofreció a enterrarlos, por lo cual se contamino. Luego les dijo que colocaran una porción de saliva de uno de los muertos, y lo examinaron, cuando los investigadores lo vieron a través de un microscopio descubrieron que los virus murieron al contacto con John