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La fe actuante.

Éxodo 14:13-15 “—No tengan miedo —les respondió Moisés—. Mantengan sus posiciones, que hoy mismo serán testigos de la salvación que el SEÑOR realizará en favor de ustedes. A esos egipcios que hoy ven, ¡jamás volverán a verlos! 14 Ustedes quédense quietos, que el SEÑOR presentará batalla por ustedes. Pero el SEÑOR le dijo a Moisés: « ¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha!

El pueblo entero entró en pánico cuando el ejército faraónico arremetió contra Israel para masacrarlos en la playa.

Llegaron acusar a Moisés de haberlos sacado de Egipto para matarlos al pie del mar rojo y convertirlos en comida de pescado. Moisés ante esa circunstancia se puso a orar y clamar interceder pero Dios le llama la atención y le dice que “no temas, más bien actúe”.

Versículo 14 al 16 “Ustedes quédense quietos, que el SEÑOR presentará batalla por ustedes. Pero el SEÑOR le dijo a Moisés: « ¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! Y tú, levanta tu vara, extiende tu brazo sobre el mar y divide las aguas, para que los israelitas lo crucen sobre terreno seco.”

“la fe sin obras es muerta dice al Apóstol Santiago”

Todos estamos familiarizados de ese portentoso milagro de la transformación del mar rojo en una súper carretera para que pasen los redimidos.

Muchos racionalistas ateos cuestionan ese relato considerándolo mitológico, irreal como los cuentos de hadas.

Tratan de dar una explicación lógica: afirman de que esa “separación” de las aguas no fue ningún milagro, sino un fenómeno natural que consistió en un bajonazo de la marea” que permitió a los judíos cruzar el mar como quien cruza un rio de 10 cms, de profundidad.

Pero si la anterior explicación científica es válida, yo me regocijo con más entusiasmo en el poder de Dios. Pues entonces hizo que todo un ejército se ahogara en un mar de 10 cms de profundidad.

Yo soy un creyente radical en el literal relato de la palabra de Dios. Contrariamente a los racionalistas, creo en todos los acontecimientos Bíblicos por muy fantásticos que perezcan pues creo en milagros.

Creo, por ejemplo, en que un gran pez se tragó al profeta Jonás. Pero si la Biblia dejará que fue Jonás el que se lo trago una ballena, yo lo creería.