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CUARTO PRINCIPIO

 

El arrepentimiento es vital y no solamente  consiste en dolerse de la culpa, sino que es una  DECISIÓN voluntaria de no volver a cometer el  pecado.

Por tanto, para que sean borrados sus pecados,  arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que  vengan tiempos de descanso de parte del Señor.

Hechos 3:19

Debemos confesar nuestras fallas a Dios; no  necesitamos hacerlo ante otro pecador, puesto  que la Biblia dice:

Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi  maldad.
 Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al  Señor», y tú perdonaste mi maldad y mi pecado.

Salmos 32:5

Debemos aceptar a Cristo y entregarnos  totalmente a El, recibiéndole en nuestros  corazones como el único y suficiente Señor y  salvador de nuestras vidas; y así experimentar la  VIDA EN ABUNDANCIA que Dios tiene  preparada para nosotros.